GESTIÓN DE RIESGOS FINANCIEROS: LA TECNOLOGÍA COMO PIEDRA ANGULAR PARA RESOLVER CRISIS

Market Analyze

La banca requiere de una robustez tecnológica que soporte los cálculos y genere buenas estimaciones para mejorar la toma de decisiones, ajustándose a las necesidades y exigencias regulatorias de cada país.

Con la caída del Silicon Valley Bank a principios de marzo, los coletazos no se han hecho esperar. La incertidumbre de inversión en bancos a nivel global ha escalado a importantes niveles, visibilizando la capacidad de gestión y reacción de la banca para manejar crisis.

Una mala administración de la liquidez y tasas de interés puede desencadenar un efecto dominó sin control. Es aquí donde la banca debe aprovechar el potencial de la tecnología y gestionar riesgos para mejorar sus tiempos de respuesta y evitar una caída masiva. 

Si bien hay reguladores que imponen normativas, como en el caso de Chile lo es Basilea III, la industria debe ser estricta. “Los bancos son los encargados de gestionar este tipo de acciones, sin embargo, en muchas ocasiones lo hacen de manera coyuntural y estática. Cuando un sistema de riesgos no es dinámico, se tarda mucho en re-calcular y re-calibrar, evidenciando una falta de herramientas tecnológicas”, explica Julián Camilo Corredor, LATAM Senior Risk Industry Consultant de SAS.

En ese sentido, si las entidades financieras no cuentan con tecnología destinada a atender los cambios, difícilmente harán una gestión adecuada. Esto, ya que tienen sistemas heredados que no soportan las simulaciones del mercado actual, las cuales requieren de un alto procesamiento para hacer proyecciones. La robustez es clave para analizar qué pasaría en diferentes escenarios y actuar ágilmente.

Aprendizajes y oportunidades

Los marcos regulatorios varían en cada país e imponen requerimientos, sin embargo, estos no tienen que ver con tecnología, pero sí podrían requerirla. Los bancos, sobre todo los de gran tamaño, se enfrentan a riesgos sistémicos y una cantidad de operaciones que en ocasiones son difíciles de identificar, por ende necesitan innovación.

“Un aspecto latente en la gestión de riesgos es la resiliencia, todo lo aprendido en la crisis del 2008 se debe aplicar. Es por esta razón que hoy vemos mucha sincronía entre las entidades, reguladores y gobiernos, los cuales colaboran e impulsan los desafíos que conllevan las crisis a nivel global, todo con el fin de mitigar riesgos en conjunto y cumplir con las exigencias del mercado”, comenta Rodrigo Meyer, socio de soluciones actuariales y analytics en LL & Asociados.

Las crisis existen, pero se deben atacar rápidamente. Es así como la regulación impuso que los bancos tengan altos estándares de capital y acotado nivel de apalancamiento, todo con el fin de conocer el perfil de riesgo de las entidades y tener un mejor manejo de gestión en casos de crisis.

“Al invertir en tecnología, las instituciones financieras deben enfocarse en tener un esquema de gobierno y controles adecuados que brinden números certeros, validando todos los posibles conjuntos de errores, además de mitigarlos con doble chequeo para mejorar la toma de decisiones”, asegura Corredor. 

Innovación, estrategia y eficiencia

Además de una visión integral y una capacidad de solución rápida, la industria financiera busca atender las deficiencias del mercado de forma proactiva. 

“Muchos de nuestros clientes buscan proveedores tecnológicos con herramientas que se adapten a su mercado y estructura. Por esto nos aliamos con SAS con el fin de abordar la gestión de riesgos y unir esfuerzos para atender las necesidades y vacíos del mercado. Chile y Argentina tienen particularidades muy diferentes a las de EE.UU o Europa, por lo que gracias a este acuerdo  damos la garantía de que atenderemos las necesidades específicas con tecnologías robustas y expertise de negocio, productos y procesos”, afirma Alejandro Sokol, socio de soluciones actuariales y analytics en LL & Asociados.

Asimismo, a raíz de esta alianza, ambas compañías realizarán una evaluación de riesgos con referentes del mercado chileno con el fin de identificar, por medio de una encuesta, puntos de dolor y mejoras. “Es un diagnóstico de cómo están reaccionando los bancos ante la crisis en términos de robustecimiento, gestión de riesgo de tasas de interés, liquidez, entre otros. Esto nos ayudará a definir la propensión a invertir en tecnología”, detalla Corredor.

De cara al futuro, será clave que la industria financiera comprenda y se adapte a las regulaciones de cada país con personalización e inversión tecnológica, dejando de lado la gestión de riesgos con sistemas artesanales y enfrentando la contingencia con la toma de decisiones instantáneas y eficientes.

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