Por Caroline Yans,  docente de Nutrición y Dietética Universidad Santo Tomás / MSc. © Nutrición en Salud Pública y Especialista en Enfermedades Crónicas no Transmisibles. 

La obesidad es una enfermedad de tipo multifactorial donde influyen factores genéticos, ambientales, metabólicos y endocrinos. Según la Encuesta Nacional de Salud del año 2016 – 2017, el 74,2% de los chilenos mayores de 15 años presentan exceso de peso, siendo la mayor prevalencia en el sexo femenino con un 78,4%. A medida que aumentan las tasas de obesidad, hay mayor interés por las dietas restringidas en calorías, por lo anterior, existe variada información en el uso del ayuno para el tratamiento de la obesidad. 

El “ayuno intermitente”, consiste en que por periodos establecidos de tiempo se limita la ingesta calórica, existiendo variaciones en 16 horas, 24 horas en días alternos o 2 días no consecutivos a la semana, entre otros. El objetivo del ayuno intermitente es que, a partir de la restricción calórica, menor que el gasto energético, se realice un balance energético negativo, induciendo así la pérdida de peso. 

Durante los períodos de ayuno, sólo está permitido el consumo de bebidas sin aporte energético, como, por ejemplo: agua (con o sin gas), té o té de hierbas, café (frío o caliente), mate y agua con limón, sin la adición de azúcar ni edulcorantes. 

Las personas que realizan ayuno intermitente han mostrado cambios significativos en la disminución del peso corporal, como también en la circunferencia de cintura, disminución en el perfil lipídico, glicemias en ayuno, triglicéridos e hipertensión arterial. 

Por otro lado, aquellas personas que siguen este tipo de dietas y mantienen una alimentación balanceada y saludable, podrían disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular.

El tipo de ayuno que presenta mejores tasas de reducción de peso y que es más factible mantener a través del tiempo es el de “restricción calórica”, ya que estudios demuestran que los individuos consumen menor cantidad de calorías en comparación, por ejemplo, al ayuno en días alternos.

Finalmente, se debe destacar que para llevar este tipo de alimentación es de vital importancia asesorarse por un profesional nutricionista, quién está capacitado para guiar su alimentación sin el riesgo de sufrir los efectos negativos y secundarios de llevar este tipo de dietas sin asesoría.

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