EL “BOINAZO” PINOCHETISTA DEL ALMIRANTE VERGARA, MIENTRAS LLAITUL (RESISTENCIA MAPUCHE ARMADA), SE PASEA COMO PEDRO POR SU CASA…

Hay que hablar sin eufemismos o sin fintas respecto a lo que ocurre en la realidad con estos núcleos  ultras, que ya están dominando, precarizando y poniendo en riesgo y en jaque, a diario, la estabilidad democrática del país.

Respecto a lo que está ocurriendo en Chile, tras la asunción en la Presidencia de Gabriel Boric, puede asumirse como una declaración de guerra, en el caso del llamado a la resistencia armada hecha por el líder de la CAM, Héctor Llaitul, o bien, en el caso de ex almirante de la Armada, Miguel Ángel Vergara, como una suerte de asonada, de advertencia, que implica, si se habla de estar preparado para “ir al abordaje”, ante el “clima interno” crear las condiciones de una macabra opción de golpe de Estado. Discursos y mensajes similares, se hicieron en el Gobierno de Allende y quienes vivieron esa época, lo saben.

Hay que hablar sin eufemismos o sin fintas respecto a lo que ocurre en la realidad con estos núcleos  ultras, que ya están dominando, precarizando y poniendo en riesgo y en jaque, a diario, la estabilidad democrática del país.

Por eso, si bien espero con optimismo la estabilización del Gobierno del Presidente Boric, no comparto su opción de asumir como una idea o una declaración simple lo dicho por Héctor Llaitul. Esto implica, Presidente, derechamente consolidar el llamado a la subversión, permitiéndose –al no haber querella puntual por este caso-,  seguir haciendo apología de violencia y acción para-militar en la macro-región Sur, del país, como Pedro por su casa, aun cuando, según lo dicho por la ministra del Interior, es el Ministerio Ppublico quien debe asociar querellas o causas en su contra que han languidecido en el tiempo, sin resultado alguno, -cruzando, en todo caso esta actitud judicial, dejación o negligencia-, gobiernos de todo tipo.

El primer Mandatario, aunque su Gobierno, no concuerde con lo hecho por el Ministerio Público, debe considerar lo dicho ya hace un par de semanas por el fiscal jefe de la Araucanía, en el sentido que la violencia y el terrorismo, más claramente expuestos hoy, -ambas situaciones de connotación insurreccional-, ya son de carácter crónica. Me resulta difícil creer que el Jefe de Estado, haga omisión de esta opinión profesional, aunque los resultados sean magros exija enmendar.

Es allí donde debe actuar con mano dura, -no con apego a eventual interpretación semántica de lo que constituye “lucha armada”, que existe-, un Presidente que más que privilegiar lo que cree, debe ejercer su derecho a la aplicación de la Ley y que sean los tribunales de Justicia quienes decidan si es delito o no. Y, la ministra del Interior, más que endosar responsabilidad a la Fiscalía Nacional, operar, según la ley se lo exige, caso contrario, en el caso de ambas autoridades, se seguirá pensando que el conflicto armado (extra comunidades) es tratado, sino con guante blanco, sí con medidas de Estado intermedias, pero en el marco de aspectos ideológicos o de temor, percepción y acción, insostenibles.

Recién por ejemplo, en las pasadas horas, se reveló un dato periodístico en el que el padre del “comunero” Marchant, seguidor de la CAM, fue motivado e incentivado para asumir la lucha armada por el propio Héctor Llaitut, lo que él deplora, no sólo por el hijo fallecido, sino que, porque estima, que las reivindicaciones del pueblo mapuche, no pasan por actos terroristas, sino que por una correcta aplicación de políticas de Estado, que ahora sí, se debe reconocer se están haciendo.

Reivindicación y subversión, claramente según hipótesis de estudiosos del conflicto, ha sido infiltradas por agentes extranjeros o mercenarios, quienes no trepidan en matar o ejecutar otros hechos luctuosos como los que se ven a diario en el país. Peor, la probable existente de grupos, también para-militares de derecha, que estarían actuando en la impunidad.

EL “BOINAZO” NAVAL

Por otro lado, recién depuesto el jefe de zona en Estado de Excepción Constitucional en la Región del BioBío, el contralmirante Parga, en una reunión de ex oficiales de la Armada, teniendo como excusa propicia este hecho, su líder el ex Almirante Vergara, lanza en un polémico, al menos en el discurso, una virtual advertencia verbal, que se puede perfectamente asimilar al “boinazo” de Pinochet u otras acciones que ejerció el dictador, mientras ocupaba un escaño “también reservado” por su propia Constitución en el Senado. Vergara dijo en otras palabras que Chile está bajo una crisis interna y aludió a que la Armada está siendo tocada. Al mejor estilo de la “doctrina golpista de Pinochet”, llamó a estar preparado para el “ABORDAJE” y de ser necesario, se deduce, ejecutarlo.

Si bien Vergara y sus seguidores, no llamó con elocuencia a la subversión uniformada, no se requiere tener una inteligencia superior para entender mejor lo que dijo y propicia.

Sabido es que desde 1980, se ha seguido incubando en los viejos estandartes de la Dictadura, dentro y fuera de los cuarteles, una doctrina que impuso Pinochet, que ha sido seguida por sus ex colaboradores o quienes estuvieron bajo su mando como director Supremo y Capitán General de las Fuerzas Armadas, como también por parte de las nuevas generaciones de oficiales, que mantienen doctrina y pensamiento autoritario, avalados hoy, con más elocuencia, por colectividades políticas de ultraderecha o defensores de derechos humanos, que se aglutinan en torno a la figura del ex dictador y que no necesariamente, propician la estabilidad democrática del país, sino que la erradicación de sectores de izquierda, como la hizo Hitler en la Segunda Guerra Mundial.

Presidente: Usted es el Jefe de Estado y como dijo, “el Presidente de todos los chilenos”. PARE  los extremos, ahora, antes que sea demasiado tarde y la ultraderecha, con el aval de cándidos derechistas conservadores, claro, -ya con olor a azufre-, se tomen verbal y conspirativamente, lo que no sería difícil de comprobar, (si usted pone en marcha un Centro de Inteligencia eficaz), el control de la desestabilización democrática del país, que al menos en redes sociales, ya es observable.

Hasta el despacho de este artículo, la derecha, nada ha dicho, respecto al affaire del ex almirante Vergara. ¿Silencio cómplice?

GUSTAVO CID ASENJO

Periodista

Director Complejo Multimedia Chile-Sur

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