EN CHILE, LA CENSURA TIENE APELLIDO…

Queda claro que “El Mercurio” toma partido en el conflicto judío-palestino, muchos bloqueros en Emol opinamos acerca de los diferentes puntos de vista respecto a las conductas del sionismo en Israel y su lucha con el grupo Hamas

Automáticamente esas opiniones divergentes son eliminadas, son censuradas por el diario en sus tribunas a sus lectores.

Resulta curiosa esta conducta, muchas veces se ha dicho que los Edwards, dueños del diario, son judíos, y casualmente, o no casualmente, Agustín Edwards del Río, tiene un aspecto semita irrefutable. Esta familia, ya de varias generaciones en Chile, llegados a La Serena, se iniciaron como prestamistas, y fue a través de prestar plata en Valparaíso que se quedaron con “El Mercurio de Valparaíso” que, contrario a lo que dicen, no fue fundado por ellos, sino por el empresario a quien le prestaron dinero y quien no logró pagar la usura, y pagó con su diario. El apellido Ross, también judío, se mezcló en matrimonio con los Edwards.

En esa época, “Los Agencieros” todavía quedaban en el ambiente nacional, prestamistas que tenían casas de empeño, y donde se crearon las fortunas de muchas rancias familias chilenas, especialmente de origen vasco.

Este “dinero mal habido” según la Iglesia, (la Iglesia condenó el préstamo de dinero a interés por muchos años) formó parte de una tradición colonial en gran parte de América.

Sin embargo, parece algo latente y contradictorio que El Mercurio de Santiago hoy censure a lectores que apoyan a los palestinos en su lucha por recuperar los terrenos invadidos por Israel, país que los acusa de atacarlos, pero se trata simplemente de defenderse del invasor. Esto por razones ideológicas le duele a El Mercurio, o mejor dicho a los Edwards.

Es digno destacar que el periódico The Clinic fue comprado por una entidad judía vinculada a organismos sionistas internacionales que buscan controlar la prensa mundial y así evitar que se difundan noticias respecto a las conductas de Israel, y también esto les permite diseñar campañas a favor de sus causas.

Todos conocemos la manipulación de los medios, todos lo aceptamos como una realidad, pero sin duda es algo que preocupa, ya ha habido investigaciones al respecto. Investigaciones sin resultado.

El autor francés Chris Arnaud, hace un análisis respecto a la descomposición de las democracias occidentales y algo de esto lo atribuye tanto a la invasión islámica de Europa como la invasión judía en los Estados Unidos a partir de la post Segunda Guerra Mundial. Dice Arnaud: “las sociedades ingenuas se recienten con las intervenciones de fuerzas culturalmente extrañas y que crean tensión por servir a intereses y objetivos que no están en la Agenda cultural de occidente”. Los judíos no son culturalmente parte de la sociedad occidental clásica y tienen otros valores y por lo visto otros objetivos.

Arnaud previene: “lo grave es que ante cualquier opinión se es catalogado de antisemita y todos creen que ser antisemita es malo”, concluye que lo que es malo es ser nazi, pero que cualquiera tiene derecho a ser antisemita.

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