PARA UN GRANDE, UN GESTO DE GRANDEZA…

Alcalde de Temuco, Roberto Neira, compartió con Roque Mercury en su cumpleaños. El DT, que cambio el café del Paseo Ahumada por dirigir a la Albiverde, sigue en la ciudad, como un temuquense de corazón.

TEMUCO (EL GONG).- El fútbol en Temuco nació con pre-sentido profesional, con signos barriales, en la Cancha de El Bajo, antes de la tragedia aérea que afectó a Green Cross, el que luego fuera “comprado” por el ex alcalde, Germán Becker Baechler, en compañía, por ejemplo,  de Nissin Alvo y Hardy Momberg (entonces diputado de la República), para tener en la ciudad capital de La Araucanía, el anhelado fútbol profesional.

En la práctica, en El Bajo, se engendró una creatura: el Deportes Temuco de ayer y de hoy. Cuenta la historia que los próceres de este emprendimiento deportivo, llegaban en masa a otras ciudades, incluso en avión contratado, para ver la expedición del equipo representativo de Temuco. Era el tiempo de los gloriosos interregionales. 

Luego aparecería Luis Tirado en la dirección técnica. Más tarde, un ícono, como es el caso de Gastón Guevara. ¿Sabe usted que Gastón, casi nunca firmó un contrato. Se juntaba con don Germán en la cancha del remodelado estadio y ahí pactaban. La palabra era ley y cumplida por ambos. Guevara, ex Colo Colo, siempre le dio una fisonomía de juego al equipo de todos los temuquenses. Parco, pero amigable.

En pocas palabras, decía mucho, o todo. Jamás, ni en entrenamiento, concentración o en competencia, cambiaba ese rictus imperturbable, el que incluso, no le gustaba mucho a Fresia, su compañera de toda la vida. Mauricio, llegó a esta familia para ser el primer puntero derecho de la cantera en el profesionalismo. Han pasado muchos técnicos entre los avatares y milagros de Deportes Temuco. Sin embargo, así como Gastón, en el consciente colectivo de las últimas décadas, hay un hombre, un personaje, un entrenador que se ganó el cariño de los hinchas, de la ciudad. Habitué del Café Haití, en el hoy Paseo Ahumada en Santiago, un día, ya lejano,  aceptó venir a Temuco y dirigir la Albiverde.

Expresivo desde el banco; luchador por una jugada u otra (no había VAR). El profe se ganaba la confianza de sus dirigidos, de la dirigencia, de la gente.

Fuera de la cancha, un hombre sencillo, generoso, de un verbo multifacético, aunque concentrado en su pasión, el fútbol y a este Temuco, que lo enamoró desde el primer instante.

El “Viejo Roque”. Como no recordarlo con cariño.Y ese amor a primera vista, que se inicia hace ya algunas décadas, se mantiene inalterable.

El Roque está y celebró su nuevo cumpleaños en esta tierra que sin duda ama, como a sus amigos, muchos, que ha cultivado gracias a su forma de ser personal y profesional.

En política, no hay grandes gestos para los deportistas; menos de quienes son líderes en este escenario,  de macro preocupaciones. Por eso y más, llamó la atención, ver sentados en un escaño, a nuestro querido Roque y al alcalde de Temuco, Roberto Neira.

Después del regalo, una plática amena. No se trataba de hacer un parlamento político-deportivo. No. Fue la forma como el jefe comunal le expresaba cariño y admiración al “viejo Roque”, en su cumpleaños.

Lindo gesto, que no sólo hay que situarlo en eso, sino que en una actitud simple, pero de mucha grandeza por parte del edil, que, se observa, ve más allá de lo competitivo o políticas municipales de Deportes, sino que a la persona, lo que habla bien de la autoridad. Y que así sea, siempre,(GUSTAVO CID ASENJO, periodista)

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