SENADOR ALEJANDRO GUILLIER: “EL PRÓXIMO CONGRESO VA A TENER QUE CONVERSAR CON LA CONSTITUYENTE”

Después de un período como senador por Antofagasta y una incursión presidencial, el periodista anuncia que seguirá en la vida pública aportando desde otras áreas.

Se define como inquieto y es tal vez por eso, que, durante décadas de ejercicio profesional en el Periodismo, Alejandro Guillier se desempeñó en radio, diarios, en distintos canales de televisión y también formando a distintas generaciones de periodistas. Eso hasta que decidió dar un giro a su vida y postuló al Senado por Antofagasta, escaño que ocupa desde 2014 y que concluye en marzo próximo.

Si bien dejará el Congreso y promete a su familia, -especialmente a su “Flaquita”-, que estará más tiempo con ellos, no puede evitar su naturaleza dinámica y anuncia que seguirá en la vida pública “desde otras veredas”, “porque no es hora de irse a la casa, menos en el momento que está viviendo Chile”, asegura.

¿Cómo fue su tránsito de periodista a senador?

Siempre fui testigo de las cosas, de lo que ocurría en Chile y sentí, cuando llegué a los 60 años, que me tenía que reinventar y sobre todo hacer cosas concretas. Hice un giro más en mi vida y decidí postular a senador por Antofagasta y para sorpresa mía gané con una muy buena votación. Sin embargo, después me di cuenta de que cuesta mucho mover un proyecto de ley, y por lo tanto, tengo un cierto dejo de frustración porque quería hacer más. Igual tengo un balance positivo y creo que aprendí a ser más tolerante, a conocer mejor el Chile profundo y quiero seguir en lo público porque no es hora de irse a la casa, menos en el momento que está viviendo Chile.

¿Qué le habría gustado hacer y no pudo?

Quería avanzar en la regionalización. Es un sueño de Antofagasta tener más capacidad de tomar decisiones en nuestro territorio y que parte de la riqueza que genera la región se quede ahí. Se está protagonizando una revolución en la minería, se está desalinizando agua de mar, se avanza en energías renovables y esos son cambios que logramos siendo senador. Pero la gran frustración es que esa riqueza no queda en el Norte.

¿Qué falta para poder avanzar en esa línea?

Una verdadera ley de regionalización del país. Avanzamos en la elección de los gobernadores, dimos una batalla, formamos la bancada regionalista que es absolutamente transversal y estamos todos por la descentralización, pero lamentablemente no todos creen en el poder de los territorios y por tanto salió una ley con pocas atribuciones para los nuevos gobernadores regionales. Faltan más atribuciones y una ley de rentas regionales que permita que parte de la riqueza que generan las regiones quede en las regiones y que sea allí donde se decida en que se invierten esos recursos.

¿Cómo nació su interés en integrar las Comisiones de Minería y de Defensa?

Antofagasta no solo es la capital minera de Chile y de las energías limpias, es donde están las mayores unidades militares de Chile y por lo tanto son actores importantísimos. Siempre he pensado que la gente de izquierda no tenemos una buena relación con las Fuerzas Armada. Sé que el Golpe hirió a muchas familias chilenas brutalmente, pero hay que reconstruir los lazos. Hay una nueva generación en las Fuerzas Armadas, han demostrado ser eficientes en las catástrofes y había que avanzar en esa legislación y por eso elegí no solo Minería y Energía que es clave en el Norte, sino que también Fuerzas Armadas para el Chile democrático.

¿Le habría gustado repostular?

No. Creo que fue un buen ciclo, espero seguir en lo público, pero no necesariamente de parlamentario. Estar 8 años y después 8 años más encontré que era un poquito excesivo y creo que hay que estar renovando. Siento que este Chile que está cambiando, que por primera vez en 200 años tiene la oportunidad de construir una nueva Constitución, es un proceso que uno debe aportar desde distintas instancias no solo del Congreso.

¿Cuál es el momento que más satisfacción le produjo en estos 8 años de senador?

La noche que fui elegido. Sentí a mi padre, que dedicó su vida a trabajar en el norte, a mi abuelo que fue salitrero y sentí que era la historia de mi familia y que, de alguna manera, tenía la oportunidad de devolver a la región lo que la región le había dado a mi familia. Fue para mí un momento casi mágico.

¿Siendo independiente, cómo fue su relación con los otros senadores?

Amigos tenía de antes en la centroizquierda. Mi gran sorpresa es que trabajé muy bien con gente de derecha, como Baldo Prokurica en Defensa y en Minería, donde hicimos mucha pega juntos en ambos lados. Después, don Hernán Larraín que me dio grandes oportunidades de trabajar en aspectos de ética y de establecer nuevos patrones en el comportamiento de los parlamentarios. Ha sido un agrado trabajar también con amigos como David Sandoval que viene de Coyhaique o con ‘Pancho’ (Francisco) Chahuán que con él fundamos la bancada regionalista de senadores. A Yasna Provoste que la conocía de antes y por eso la apoyé mucho en su campaña. Francisco Huenchumilla que ha sido un gran aporte en materia de La Araucanía.

¿Vivió la amistad cívica?

La amistad cívica hay que cultivarla porque te permite llegar al entendimiento fácil y Chile requiere cambios, pero quiere hacerlos con paz, estabilidad y acuerdos. Si vamos a buscar una nueva Constitución es para todos los chilenos y lo mismo con las reformas que se van a desprender de ella. Chile quiere certezas y certidumbre. La gente está más arriba de la coronilla de los malos sueldos, de las malas pensiones, del trabajo inestable. Nunca Chile tuvo las oportunidades de hoy, pero tampoco tuvo los problemas de una regresión autoritaria. Chile o avanza hacia el futuro a un nuevo pacto social o puede sufrir una regresión autoritaria cuyas consecuencias pueden hundir al país en muchos años de pesimismo.

¿Qué les diría a los próximos senadores?

Estamos entrando en un ciclo nuevo. Toda esta rabia que se aprecia hay que canalizarla a un nuevo pacto social y por lo tanto, el próximo Congreso va a tener que conversar con la Constituyente. Necesitamos que logre proponernos una nueva constitución que nos refleje a todos, pero de ahí se van a desprender una serie de leyes orgánicas que se va a tener que discutir en el Congreso y hay que ser extremadamente prudente de abrirse a los cambios sin miedo.

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